ASIA / SRI LANKA
Sri Lanka
———— ♥︎ ————
Sri Lanka es uno de esos países que sorprende mucho por la variedad de experiencias que ofrece. En 12 días recorrimos buena parte de la isla, descubriendo templos budistas, paisajes de montaña, parques nacionales llenos de vida salvaje y playas donde disfrutar de los últimos días del viaje. ¡Un país en el que cada día nos esperaba algo completamente diferente!
12 días
Naturaleza
Playa
Safaris

———————
Cultura, naturaleza, montaña, selva, safaris y costa en una misma isla
Sri Lanka fue uno de esos viajes en los que, cada pocos días, parecía que cambiábamos de país sin salir de la misma isla. En apenas 12 días pasamos de templos milenarios y enormes rocas a montañas cubiertas de té, selvas, safaris y playas tropicales. Y todo ello moviéndonos por nuestra cuenta y a nuestro ritmo.
Comenzamos nuestra ruta en el llamado «triángulo cultural», con Sigiriya como base, continuamos hacia las tierras altas y las plantaciones de té, hicimos dos safaris completamente diferentes y terminamos junto al mar, entre Mirissa, Weligama y Galle.
Esta fue nuestra ruta de 12 días por Sri Lanka. Aquí os contamos cómo organizamos el viaje, qué lugares visitamos y, sobre todo, todos los consejos que nos llevamos de nuestra experiencia.
Sri Lanka es una pequeña isla situada en el océano Índico que sorprende por la enorme diversidad que concentra en pocos kilómetros: playas tropicales, montañas cubiertas de té, antiguas ciudades, templos budistas, selvas y una fauna extraordinaria.
Conocida como la «lágrima del Índico», es un destino donde tradición y naturaleza se mezclan constantemente. Desde los templos y ruinas del triángulo cultural, hasta los paisajes de las tierras altas de Ella, pasando por los safaris en busca de elefantes y leopardos o las playas de aguas turquesas del sur. Sri Lanka ofrece un viaje muy completo.
🇱🇰 Antes de empezar la ruta: lo que organizamos
✈️ Cómo organizamos el viaje
Nosotros volamos desde Madrid con escala en Dubái y aterrizamos en Colombo. Nada más llegar aprovechamos para resolver tres cosas que nos iban a facilitar el resto del viaje: la tarjeta SIM, el dinero en efectivo y la recogida del coche de alquiler. Desde el aeropuerto pusimos rumbo directamente a Sigiriya, que fue nuestra primera base y desde donde recorrimos buena parte del triángulo cultural.
La ruta quedó repartida en 11 noches: cuatro en Sigiriya, una en Kandy, una en Nuwara Eliya, una en Tissamaharama, tres en Mirissa y una última en Negombo. Fue una combinación que nos permitió ver muchísimo sin necesariamente tener que cambiar de alojamiento cada día.
🚗 ¿Alquilamos coche?
Una de las decisiones más importantes del viaje fue el tema de si alquilar coche, tuk tuk o contratar un coche con chófer privado para recorrer toda la isla.
Para movernos por la isla, a nosotros un tuk tuk nos parecía insuficiente por las grandes distancias que íbamos a recorrer y, además, por no tener espacio suficiente para el equipaje.
El coche con chófer privado nos parecía muy cómodo, pero el precio era elevado y no nos atraía demasiado depender de una persona durante todo el viaje. Por eso, la opción de alquilar coche fue la que mejor encajó con nosotros.
¿El problema? Encontrar una buena compañía. No es tan sencillo como en otros países, donde puedes reservar fácilmente a través de grandes empresas internacionales. Además, las opciones que encontramos tenían precios bastante elevados.
Unos amigos que ya habían estado previamente, nos recomendaron una empresa local de alquiler de coches, tan local, que tuvimos que hablar con ellos por WhatsApp, ver el coche en fotografías y cerrar el trato a través de la misma aplicación.
Todo salió bien. Nos entregaron el coche en una gasolinera, era lo suficientemente bueno para el viaje y el precio fue muy atractivo. Por tanto, nosotros lo recomendaríamos sin duda, aunque tampoco esperéis un coche de última generación.
Tened en cuenta que la fianza se puede pagar con tarjeta, pero, cuando devuelves el coche, te la entregan en efectivo. No es poco dinero precisamente, así que tendréis que cambiarlo a la vuelta en el aeropuerto.
Nosotros acabamos muy satisfechos con ellos y no tuvimos ningún problema. La empresa con la que alquilamos se llama Ameri Rent a Car y, como os contábamos, todo el contacto con ellos fue a través de Whatsapp. El número lo podéis encontrar en su página web, os la dejamos a continuación:
Al igual que en otros viajes de Kilómetros de Mundo, queremos recordaros la necesidad de disponer del permiso de conducción internacional, ya que España y Sri Lanka no tienen acuerdo de reconocimiento mutuo. El permiso se puede tramitar a través del siguiente enlace de manera online o presencial:
https://sede.dgt.gob.es/es/permisos-de-conducir/permiso-internacional
Es necesario disponer de una fotografía y abonar la tasa correspondiente (10€ en 2024). Tiene una vigencia de un año, por lo que si tienes pensado viajar durante ese año, te puede venir muy bien para alquiler coche allá dónde vayas:
💶 SIM y efectivo
Aterrizamos en Colombo a primera hora de la mañana y, como hacemos siempre, antes de salir del aeropuerto, dejamos resuelta toda la parte práctica: compramos una SIM local, conseguimos efectivo y recogimos el coche de alquiler. Puede parecer que se pierde tiempo nada más llegar, pero nosotros preferimos hacerlo todo seguido y empezar la ruta con estas gestiones ya cerradas.
Cabe destacar que en Sri Lanka se conduce por la izquierda y que el tráfico puede resultar bastante caótico, pero como ya os hemos contado, para nosotros, alquilar coche fue una opción muy recomendable.
La moneda oficial de Sri Lanka es la rupia de Sri Lanka (LKR), cuyo símbolo es Rs. En 2024, el cambio fue de aproximadamente 1 € = 350-380 LKR.
Al principio cambiamos efectivo en las casas de cambio de la zona de llegadas del aeropuerto y comprobamos que todas ofrecían un cambio bastante parecido. Más adelante sacamos dinero directamente de un cajero con la tarjeta Revolut y, en nuestro caso, no tuvimos comisión y conseguimos un buen cambio.
Con todo listo, arrancamos el coche y condujimos hacia Sigiriya. Después del vuelo largo y la escala, nuestra primera tarde fue deliberadamente tranquila: check-in, algo de comida y descanso. Fue una buena forma de empezar sin intentar encajar visitas importantes el mismo día de llegada.
⭐️ Consejos KDM
Antes de viajar, siempre es necesario revisar el tema de los visados y permisos de entrada en los diferentes países fuera de la Unión Europa. En el caso de Sri Lanka, a partir del 26 de mayo del 2026 los ciudadanos españoles pueden obtener una ETA (Electronic Travel Authorization) turística gratuita, pero, ojo, aunque sea gratuita, hay que solicitarla y tiene una duración para una estancia máxima de 30 días. A continuación, os dejamos el enlace a la página web donde podéis obtenerla:
Además, para poder entrar en el país necesitas que tu pasaporte tenga una validez mínima de 6 meses y siempre aconsejamos llevar también un seguro de viaje.
Sri Lanka tiene grandes zonas de selva húmeda y muchísimos mosquitos, por lo que te recomendamos llevar repelente de mosquitos y pulseras de citronela, especialmente al amanecer y al atardecer.
Otro consejo importante respecto a la visita de los templos es que no se pueden tocar ni hacer fotografías de espaldas delante de las estatuas de Buda.
Al igual que recomendamos en todos los viajes fuera de España, no cuesta nada y puede venirte bien ante cualquier imprevisto: registraos en el Registro de Viajeros del MAEC. Es gratuito y permite localizarte y contactar contigo en caso de emergencia.
Si vais a recorrer la isla y os gustan las alturas, nosotros siempre viajamos con nuestro pequeño dron para realizar tomas de las playas, selvas y montañas. En este viaje no paramos de sacarlo a volar.
Sri Lanka permite el vuelo de drones, pero hay que solicitar el permiso correspondiente y respetar las zonas restringidas y la normativa local. Os recomendamos consultar siempre la normativa oficial antes del viaje y llevar toda la documentación correspondiente.
Os dejamos aquí dónde podéis realizar los trámites para ir sobre seguro y sin sustos si alguna autoridad os pide la documentación reglamentaria (a nosotros nadie nos pidió nada). Es el portal que la propia CAASL indica actualmente para turistas que llevan un dron temporalmente al país. No necesitas tramitar el procedimiento de importación permanente. Eso sí, lleva siempre impreso el permiso una vez pagues por si te lo piden o, por la circunstancia que fuese , no pudieras encontrarlo en el móvil:
Puedes verificar el mapa de zonas permitidas para el vuelo de drones en el siguiente enlace:
https://portal.caa.lk/drone/index.html
🗺️ Sigiriya como base para el Triángulo Cultural
Pasamos cuatro noches en Sigiriya y, para nuestra ruta, fue una de las decisiones más acertadas del viaje. Desde allí pudimos movernos a Dambulla, Pidurangala, Anuradhapura y la zona de los parques nacionales donde hicimos nuestro primer safari, además de visitar la Roca del León, emblema de esta zona y una fotaza de recuerdo.
Si podéis pasar un día a comer o cenar por el restaurante Kenoli, no os arrepentiréis.
🛕 Dambulla y sus cuevas
Nuestro primer día completo lo dedicamos a Dambulla. Desde Sigiriya tardamos poco más de media hora en llegar en el coche y pasamos buena parte de la mañana en el complejo del Templo de Oro y las cuevas.
La zona del gran Buda dorado puede visitarse de forma independiente, mientras que para acceder a las cuevas hay que comprar entrada. Cuando fuimos nosotros, en 2024, la entrada a las cuevas costaba alrededor de 2.000 rupias. Desde la entrada todavía queda una subida con bastantes escaleras hasta llegar a los cinco templos excavados en la roca.
El interior es una sucesión de pinturas, estatuas y Budas que hace que la subida merezca la pena. De las cinco cuevas, las que más nos gustaron fueron la segunda y la tercera. Si queréis verlas con calma, reservad tiempo suficiente porque no es una visita para entrar y salir en veinte minutos.

Interior del Templo de Oro de Dambulla
Para acceder a los templos se debe ir descalzo y con hombros y rodillas cubiertos, seas hombre o mujer. Hay una zona para dejar el calzado donde suelen cobrar una pequeña aportación. Nuestra recomendación es llevar algunos calcetines de sobra o las bolsitas de los aeropuertos para los pies.
🗻 Pidurangala al atardecer
Después de volver hacia Sigiriya y parar a comer algo, fuimos a Pidurangala para hacer la subida por la tarde. Era una de las visitas que más ganas teníamos de hacer porque desde arriba se obtiene una de las vistas más reconocibles de la Roca del León.
La subida combina escaleras, sendero y un último tramo más irregular entre rocas. No es una caminata larguísima, pero conviene ir con calzado cómodo y calcular bien el tiempo si queréis llegar arriba para el atardecer.
Nuestra idea fue precisamente esa: subir con margen, disfrutar de las vistas y bajar antes de que se hiciera completamente de noche.
Consejo KDM: buenas zapatillas con agarre, rodear el templito por detrás, seguir la cuerda azul en el final del ascenso y tener cuidado en la breve zona de escalada, de nivel intermedio. Nosotros llevamos palo selfie y dron para las fotos y vídeos. No hay casi gente, así que no os asustéis: no es una zona especialmente turística.
🛕 Anuradhapura: un día entre templos y ruinas
Al día siguiente pusimos rumbo a Anuradhapura. Desde Sigiriya son unas dos horas de carretera, así que salimos por la mañana y dedicamos varias horas a recorrer la antigua ciudad y sus principales recintos religiosos y arqueológicos.
Nosotros recomendamos visitar los templos y estupas como Isurumuniya, Ruwanweli Maha Seya y Jetavanaramaya o su famoso árbol Sri Maha Bodhi.

Estupa de Ruwanweli Maha Seya
Es una visita que ocupa bastante tiempo y que se disfruta mejor sin intentar verlo absolutamente todo. Nosotros preferimos centrarnos en el ambiente del lugar, los templos y las grandes estupas antes de emprender el regreso.
A la vuelta hicimos una parada en Habarana y terminamos de nuevo la jornada en Sigiriya.
🐘 Safari en Hurulu
El cuarto día en la zona madrugamos para hacer un safari. Nuestra idea inicial era realizarlo en Minneriya, pero las condiciones climatológicas hicieron que finalmente se trasladara a Hurulu porque los elefantes se habían desplazado hasta allí.
En Sri Lanka los elefantes se mueven entre distintas áreas, así que este tipo de cambios pueden ocurrir. En nuestro caso, la decisión se tomó buscando la zona donde tenía más sentido salir ese día.
Este asunto lo tramitó la propia compañía del safari de Minneriya, que nos avisó del movimiento de los elefantes. ¡Muy majos!
La mañana quedó prácticamente dedicada al safari. Vimos bastantes elefantes, entre ellos una cría que se acercó a nuestro jeep antes de que llegaran más coches, y lo disfrutamos muchísimo.

Elefante bebé en el safari de Hurulu
También vimos otros animales y lo recomendaríamos sin duda. Después regresamos a Sigiriya y nos tomamos el resto del día con calma, aprovechando para comer, tomar algo y descansar antes de continuar la ruta.
🦁 Roca del León
Antes de dejar definitivamente la zona visitamos la famosa Roca del León de Sigiriya. La entrada es una de las más caras del viaje, a precio europeo. Cuando estuvimos nosotros rondaba los 30 dólares por persona y se podía pagar con tarjeta o en efectivo en la zona de la entrada.
La subida tiene alrededor de 1.200 escalones. No hace falta ser un experto en montaña, pero sí conviene contar con el calor, la humedad y el desnivel. Nosotros reservaríamos aproximadamente una hora para subir y bajar a un ritmo normal, añadiendo después el tiempo que queráis pasar arriba.
Te avisamos que hay zonas estrechas para la gente con vértigo y una zona con carteles de silencio para no agitar los avisperos de avispas gigantes, ya que el ruido las altera y pueden causar daños a los seres humanos. Impactan las señales.

Cuidado con las avispas
Es una de las maravillas del país y nadie te sabe explicar cómo se construyó aquello en una cima tan alta y vertical. A medida que se va subiendo aparecen vistas cada vez más amplias de la selva y, una vez arriba, merece la pena recorrer la antigua ciudadela con calma.

Vista del Pidurangala desde lo alto de la Roca del León
Agua, gorra y algo de margen son tres cosas que agradeceréis durante la visita. Impresiona subir y ver la Roca del León, pero casi impresiona más verla de lejos, sobresaliendo por encima de los árboles de la selva. Es un must en tu viaje a Sri Lanka.
🌱 De Sigiriya a Kandy: especias y el Templo del Diente
Después de Sigiriya empezamos a movernos hacia las Tierras Altas. De camino a Kandy hicimos una parada en Matale para visitar un jardín-museo de especias antes de continuar hasta la ciudad. Una auténtica pasada.
Llegamos a Kandy por la tarde, hicimos el check-in y fuimos directamente al Templo del Diente de Buda. Es uno de los lugares religiosos más importantes del país y por la tarde concentra bastante actividad.

Interior del Templo del diente de Buda
Cuando fuimos, la ceremonia diaria comenzaba alrededor de las 18:30, con música y rituales. La franja de última hora de la tarde nos encajó muy bien para la visita y para disfrutar de la ceremonia local por excelencia, muy recomendable para entender la cultura y la religión del país. Al igual que en los demás templos, es obligatorio descalzarse.
Después salimos a caminar por la zona del lago y el centro de Kandy. Solo pasamos una noche, pero fue suficiente para tener una primera toma de contacto antes de continuar al día siguiente hacia Nuwara Eliya.
En Kandy encontramos un restaurante que fue todo un descubrimiento. Fuimos los únicos comensales y nos atendió una mujer muy mayor que, junto con su hija, nos preparó una cena deliciosa a un precio increíble. Fue un momento de poder conectar con gente local, con quienes compartimos experiencias y consejos. Nos quedamos embaucados por su paz interior y sabiduría, muy relacionada con su religión.
Su nombre es Nagalingam’s Bhavan. No tengáis miedo por entrar: es muy acogedor y se come genial, aunque desde fuera parezca algo oscuro y vacío.
🍵 Ramboda y Nuwara Eliya: entramos en la zona del té
La siguiente etapa fue uno de esos días en los que el trayecto forma parte del viaje. Salimos de Kandy hacia Nuwara Eliya y fuimos haciendo paradas por el camino, ya en un paisaje mucho más verde y montañoso. Solo comentar que, si bajabas la ventanilla del coche, podías oler a té. Fue increíble.
🏞️ Cataratas de Ramboda
Nuestra primera parada importante fueron las cataratas de Ramboda. Fue una parada relativamente corta antes de seguir por la carretera de montaña, pero encajó perfectamente para romper el trayecto y disfrutar de una de las imágenes más características de esta zona.
No pudimos acceder con el coche. Creímos entender que la carretera se había partido por la mitad debido a unas fuertes lluvias y tomamos un tuk tuk a modo de taxi.
El taxista del tuk tuk sabía perfectamente dónde dejarnos para acceder a las cataratas, algo que no es fácil para un turista. Después, una persona nos acompañó por el sendero porque no se veía nada claro.

Cataratas de Ramboda
🍃 Damro Tea Factory
Después continuamos hasta Damro Tea Factory, donde dedicamos un rato a conocer de cerca una de las cosas más asociadas a Sri Lanka: el té.
La visita nos sirvió para cambiar completamente de escenario respecto a los templos y safaris de los días anteriores y empezar a sentir el paisaje de las Tierras Altas.
Tuvimos la oportunidad de ver los campos de té, a los empleados recoger las hojas, conocer cómo las tratan y hasta probar el té recién hecho.
En esta zona queríamos contaros lo que nos pasó con el coche, por si os ocurre algo parecido en el país. Subiendo las montañas nos paró la policía. Habíamos leído en foros que podían ser un poco corruptos y, cuando nos pararon, fuimos preparando algo de dinero en efectivo por si hacía falta.
El policía empezó a interrogarnos con un semblante muy serio, pero simplemente nos paró para decirnos que había una carretera partida en dos por las fuertes lluvias y que tuviéramos cuidado durante el viaje. 😄
Terminamos la jornada en Nuwara Eliya, donde hicimos el check-in y salimos a conocer la ciudad por la tarde. Dormir allí nos permitió continuar al día siguiente hacia Ella sin convertir todo el tramo de montaña en una única jornada interminable de carretera.
Fue la ciudad más británica de toda la isla. Se notaba el paso de los ingleses de una forma brutal; hasta había una iglesia y todo. 😉
⛰️ Ella en ruta: Puente de los nueve arcos, Little Adam’s Peak y Ravana Falls
Desde Nuwara Eliya pusimos rumbo a Ella. No nos quedamos a dormir allí, pero sí reservamos varias horas para conocer tres de sus lugares más conocidos antes de seguir hacia Tissamaharama.
🛤️ Puente de los nueve arcos
La primera parada fue el Puente de los Nueve Arcos. Llegamos a media mañana y dedicamos un rato a recorrer la zona y ver el puente desde diferentes perspectivas.
Aunque es uno de los lugares más fotografiados de Ella, merece la pena incluirlo si la ruta pasa por aquí porque el entorno forma parte de la experiencia.

Puente de los nueve arcos
Aquí mucha gente opta por montarse en el tren y recorrer esta zona. Es muy típico y recomendable si tenéis tiempo. Se rumorea que puedes sacar medio cuerpo por la puerta del vagón para hacerte la típica foto de la zona. ¡Si lo haces, cuéntanos!
🗻 Little Adam’s Peak
Después hicimos la caminata hasta la cima de Little Adam’s Peak. Es una subida mucho más amable que otras del viaje y encaja muy bien en una jornada con varias visitas.
Nosotros la combinamos con el Puente de los Nueve Arcos antes de volver al coche y seguir la ruta. Aquí volamos el dron y conseguimos unas tomas espectaculares porque hay unos acantilados increíbles.
En esta zona hay un complejo con bar, piscina y música que te invita a relajarte un rato entre tanta naturaleza. Tiene incluso un columpio en el abismo que mucha gente utilizaba para fotografiarse y una tirolina muy larga, ¡por si te animas!
🏞️ Ravana Falls
La última parada antes de abandonar la zona de Ella fue Ravana Falls. No requiere dedicarle horas: nosotros paramos, disfrutamos de la cascada y continuamos hacia Tissamaharama, donde pasaríamos la noche antes del safari de Yala.
🐆 Tissamaharama y safari en Yala
Llegamos a Tissamaharama a última hora de la tarde, hicimos el check-in y salimos a pasear y cenar. La razón principal para dormir aquí era clara: al día siguiente tocaba uno de los madrugones más importantes de la ruta, el safari de Yala.
El alojamiento fue increíble. Era una casa construida por una pareja que había habilitado algunas habitaciones dentro de su parcela. Además, nos prepararon el desayuno para el safari y una comida con productos de su propio huerto. De hecho, el coco y el curry nos los enseñó él antes de cocinarlos, directamente de dónde los había cogido. ¡Nos enamoramos de ellos! 😋
El safari en el Parque Nacional de Yala empezó de madrugada y, de camino, nos topamos con un elefante adulto en mitad de la carretera. La sensación fue alucinante.
Una vez dentro del parque tuvimos la oportunidad de ver un leopardo, el animal estrella del safari, que no siempre se consigue observar. Nosotros vimos un precioso leopardo descansando a la sombra. ¡Hicimos el check! 👌
Después vimos todo tipo de animales. Los guías saben perfectamente dónde pueden estar y, a veces, toca esperar con calma para no molestarlos y simplemente disfrutar de algo superlativo.

Parque Nacional de Yala
Hacer noche cerca del parque nos pareció la forma más lógica de organizarlo: permite empezar el safari a primera hora sin añadir un desplazamiento largo antes de subir al jeep y, cuando termina, continuar hacia el siguiente punto de la ruta.
Si te animas a salir a cenar, te recomendamos acercarte a SET Indian Restaurant.
¡El safari en el Parque Nacional de Yala es una parada obligatoria en tu viaje por Sri Lanka!
🏖️ Mirissa: tres noches para bajar el ritmo junto al mar
Después de varios días visitando templos, horas de carretera, selva, montaña y safaris, llegar a Mirissa cambió por completo el ritmo del viaje y el paisaje.
Reservamos tres noches y usamos la zona como base para combinar playas, pequeños paseos y actividades en el mar.
De camino a Mirissa, podéis parar a daros un chapuzón en Tangalle Beach. ¡Está muy chula!
En Mirissa os recomendaríamos cenar una noche en No. 1 Dewmini Roti Shop. Tiene un 4,7/5 de 3.500 opiniones. ¡Tanta gente no puede estar equivocada!
🌴 Coconut Tree Hill al atardecer
Nada más llegar a Mirissa y descansar un poco, fuimos a Coconut Tree Hill para ver el atardecer. Es una visita fácil de encajar por la tarde y fue nuestra primera toma de contacto con la costa sur.

Coconut Tree Hill
Te puedes tomar algo fresquito en la playa y después subir a la colina para ver el atardecer tranquilamente. Es posible que haya un poco de gente (nada exagerado) porque es muy instagrameable. 📷
🐢 Snorkel con tortugas y playas de Mirissa
Al día siguiente dedicamos la mañana a una de las experiencias más especiales de esta parte del viaje: nadar con tortugas.
Por internet veréis algunas empresas de buceo con tortugas, pero nosotros, dando un paseo por la playa, vimos un cartel muy rústico donde ponía que podías ver tortugas con ellos por un precio muy reducido que nos llamó la atención. Les preguntamos y quedamos con ellos para el día siguiente.
Fue una de las mejores decisiones del viaje porque nos salió bastante más barato que con las empresas grandes que habíamos contactado. Eran unos chavales jóvenes que nos llevaron hasta la zona de las tortugas y nos fueron guiando para que las viéramos bien.
Incluso me cogieron la GoPro e hicieron unos vídeos mucho mejores que los nuestros. ¡Recomendación KDM!
Después nos quedamos en Mirissa Beach y por la tarde fuimos hasta Secret Beach, unas playas preciosas donde nos bañamos y volamos el dron.
Para nosotros era el paraíso: acceso fácil, poca masificación y ese agua turquesa que siempre buscamos para desconectar y hacer snorkel.
Por la tarde-noche nos acercamos a Weligama para pasear y cenar. Tener Mirissa como base nos permitió movernos por esta parte de la costa sin cambiar de alojamiento y combinar ambas zonas con mucha facilidad.
🐋 Avistamiento de ballenas y Parrot Rock
Nuestro último día completo en Mirissa comenzó muy temprano con una excursión de avistamiento de ballenas.
Hicimos esta actividad porque las ballenas, en su época de migración, pasan por el sur de la isla y consideramos que era algo único si nunca lo habíais hecho.
Nosotros conseguimos ver varias ballenas y fue una experiencia increíble.
Al volver de la excursión, subimos a Parrot Rock y dejamos el resto del día más abierto para disfrutar de Mirissa y despedirnos de la costa sin llenar cada hora de actividades.
🎣 Galle y Negombo: las últimas paradas
Desde Mirissa condujimos hasta Galle y dedicamos unas horas a recorrer la ciudad antes de seguir hacia Negombo. Fue una parada de camino y, para nuestra ruta, encajó muy bien porque nos permitió conocer Galle sin añadir otro cambio de alojamiento.
Después seguimos en coche hasta Negombo, donde pasamos la última noche. Llegar a la zona del aeropuerto el día anterior al vuelo nos dio tranquilidad y evitó depender de un trayecto largo el mismo día de regreso.
Nosotros siempre lo recomendamos y, si puede ser, elegiríamos un hotel antes que un apartamento debido a posibles problemas con el vuelo, como retrasos o cancelaciones. Siempre puedes apoyarte en la recepción para que te ayuden a entender lo que pasa con tu vuelo. Recomendación KDM.
El último día lo organizamos para poder disfrutar de la ciudad: vimos un atardecer precioso en la playa, estuvimos en una feria local, con entretenimiento y gastronomía, y acabamos cenando en uno de los mejores restaurantes del viaje: Nim Seafood Restaurant.

Atardecer en Negombo
Se trata de un restaurante familiar donde el dueño sale de pesca cada madrugada. Deposita el pescado en la nevera del restaurante, te muestra el género y tú escoges, con el precio de antemano, lo que quieras comer. Después, entre toda la familia, te lo preparan.
¡Exquisito! Nunca hemos comido un pescado tan fresco. Eso sí, solo aceptan efectivo. Además, al acabar la cena, el propio dueño nos acompañó en su tuk tuk hasta nuestro alojamiento. ¡Recomendación KDM!
Al día siguiente salimos temprano hacia el aeropuerto de Bandaranaike, devolvimos el coche de alquiler y empezamos el viaje de vuelta a Madrid, de nuevo con escala en Dubái.
🗺️ Cómo organizamos esta ruta
✅ Lo que creemos que funcionó bien
- Dejaríamos el primer día ligero después del vuelo. Empezar conduciendo hacia Sigiriya fue suficiente actividad para esa jornada.
- Alquilar coche no es dificil, pero tienes que saber cómo hacerlo, ¡haznos caso!
- Se conduce por la izquierda y el tráfico puede resultar bastante caótico, así que conviene conducir con mucha atención y dejar margen para los desplazamientos.
- Ropa cómoda, que transpire bien por la humedad y siempre a mano ropa y calzado para la lluvia.
- A los templos se entra descalzo, tapando hombros y rodillas.
- Equipo de snorkel, GoPro y dron, siempre respetando la normativa local.
- Fuera prejuicios, la gente es muy amable y espiritual, no van a pedir limosna por ayudarte.
- Mantendríamos Sigiriya como base varios días para recorrer el Triángulo Cultural sin cambiar de hotel cada noche, aunque toque hacer algo de coche cada día.
- Contaríamos con cierta flexibilidad para los safaris: la zona más interesante puede variar y, en nuestro caso, el primer safari terminó haciéndose en Hurulu en lugar de Minneriya. Tómatelo con tranquilidad.
- Reservaríamos una noche intermedia en Nuwara Eliya si la ruta incluye Kandy, la zona del té y Ella. Ayuda a repartir los kilómetros.
- Volveríamos a dejar varias noches en Mirissa. Después de tantos días de ruta, tener tiempo para playa y actividades de mar sin prisas fue un cierre muy equilibrado.
- Dormiríamos de nuevo cerca del aeropuerto la última noche si el vuelo sale por la mañana. Nos evitó empezar el día de regreso pendientes del tráfico y de una conducción larga.
💡 ¿Para quién recomendamos esta ruta?
Esta ruta puede encajar especialmente bien con quienes disfrutan organizando viajes por libre, quieren moverse en coche y buscan combinar playas, montaña, selva, gastronomía y actividades en el mar.
No es un itinerario para verlo todo. Nosotros priorizamos la zona central y sur de la isla por sus templos, selvas, montañas, parques nacionales, safaris, playas y cultura.
⭐️ Kilómetros de Mundo: nuestra conclusión
- Efectivo: no cambiéis todo al aterrizar. A nosotros nos salió mejor retirar dinero más adelante con Revolut que cambiarlo en el aeropuerto.
- Templos: llevad ropa que cubra hombros y rodillas y asumid que en varios lugares tendréis que entrar descalzos.
- Coche: para nosotros fue la opción que mejor encajó con esta ruta por libertad, comodidad y tiempo, aunque hay que estar preparado para conducir por la izquierda y enfrentarse a un tráfico diferente al europeo.
- Calzado: para Pidurangala, Sigiriya y Little Adam’s Peak es mejor llevar algo cómodo y con buen agarre.
- Agua y sol: en la zona de Sigiriya y Dambulla el calor puede pesar bastante, especialmente en las subidas.
- Safaris: dejad margen para cambios de parque o de horarios según las condiciones y el movimiento de los animales. Llevad algo de agua y algo de comida porque son bastante largos.
- Última noche: si tenéis un vuelo temprano, Negombo es una base práctica para dormir cerca del aeropuerto.
Si te apetece seguir descubriendo más viajes, puedes echar un vistazo a todos nuestros destinos. Y si Sri Lanka te ha llamado la atención, nuestro consejo es claro: ¡visítala antes de que termine de despegar!
